Wall Street podría ser más frágil de lo que aparenta

Wall Street podría ser más frágil de lo que aparenta

12 Jul 2019

A pesar de señales positivas como el reciente máximo histórico logrado por el índice S&P 500 o la superación -por segunda vez en su historia reciente- de Amazon de un valor de mercado superior al billón de dólares, el dato de nóminas no agrícolas de junio inició una caída en las bolsas. 

El gobierno registró 224.000 empleos nuevos en junio frente a la previsión de consenso de 160.000. El dato de junio era muy positivo comparado con los 75.000 empleos de mayo, que había originado dudas sobre la salud de la economía estadounidense. Aunque solo hemos visto una breve caída en las acciones, el descenso en sí, tras una noticia positiva muestra cómo de frágiles se han vuelto los mercados. Las bolsas descendieron porque el dato era positivo y hacía menos probable que la Reserva Federal bajara tipos en la próxima reunión. 

Mientras, otros datos económicos mantienen la debilidad y muchos indicadores de recesión, como el modelo del ‘New York Federal Reserve’ prevé una probabilidad de recesión en los próximos doce meses del 33% en junio. Eso supone una subida desde el 28% de mayo y su nivel más alto desde 2009. Este indicador ha predicho correctamente la recesión cada vez que ha superado el 30%.

La mayoría de los inversores no han ajustado sus expectativas a esta nueva realidad. Se han confiado demasiado en las expectativas de que los bancos centrales, incluyendo los de Europa y Asia, estimularán sus economías para compensar una debilidad adicional. Sin embargo, hay motivos para ser más cautelosos:

Motivos para ser cautos

Empieza la temporada de resultados y podría haber sorpresas negativas. Las previsiones son positivas, pero podría no haber rebote en la segunda mitad del año. Además, algunos activos muestran señales de recesión: tipos de interés, divisas y materias primas indican eso. El oro, que normalmente se dispara cuando aumentan las preocupaciones, está en máximos de seis años.  

Por otro lado, el proteccionismo comercial no está teniendo el efecto deseado. Las tarifas suponen un lastre para el crecimiento global y se está ampliando el déficit estadounidense. Las importaciones están creciendo más que las exportaciones, lo que supone que la política comercial seguirá lastrando el PIB este año. 

Por último, la curva de rentabilidad continúa invertida, lo que implica que la rentabilidad a corto plazo de los bonos es mayor que la de los bonos a largo plazo, una de las pruebas más claras de que viene una recesión. Los bonos a tres meses rentan más que los bonos a diez por sexta semana consecutiva.

Si bien los mercados pueden rebotar de nuevo, las señales de recesión no pueden coexistir con los precios actuales de los bonos y las acciones. Por tanto, conviene tomar beneficios y buscar opciones de inversión que ofrezcan buenas valoraciones y el soporte de la rentabilidad. Por ejemplo, las materias primas. 

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